Aviones de combate estadounidenses han bombardeado esta madrugada objetivos en Caracas, Fuerte Tiuna, el aeropuerto de La Carlota y múltiples instalaciones militares y civiles en Miranda, Aragua y La Guaira. Este no es un “incidente”, ni una “operación antidrogas”: es una agresión de guerra, deliberada, premeditada y ejecutada por órdenes directas del presidente Donald Trump.
EE.UU. ha vuelto a mostrar su verdadera cara: la de un imperio terrorista y criminal que asesina para robar. Sus bombas no buscan “democracia” ni “seguridad”, sino petróleo, coltán, oro y gas. Pretenden instalar por la fuerza un régimen títere, desmantelar la soberanía popular y entregar el país a las corporaciones que ya hambrientas frotan sus manos en Wall Street. Mientras sus bancos lavan el dinero de la droga global, sus F-16 siembran el terror sobre barrios obreros y cuarteles del pueblo.
El silencio es complicidad. La neutralidad, cobardía. Denunciamos con furia la pasividad cómplice de la Unión Europea y la sumisión del Estado español, que sigue albergando bases de la OTAN y cuyos gobiernos aún no han roto relaciones con el régimen asesino de Washington.
Desde CGT-A exigimos:
• Ruptura inmediata de todas las relaciones diplomáticas y militares con EE.UU.
• Cierre urgente de todas las bases de la OTAN en territorio español.
• Movilización general: huelgas, bloqueos, manifestaciones masivas.
¡Hoy no es el momento de la retórica: es el de la acción internacionalista!
¡Con Venezuela, hasta la victoria siempre!
¡Fuera el imperialismo yanqui de Nuestra América!
¡Viva la resistencia del pueblo venezolano!



