LA BASE DE ROTA, CÓMPLICE DE LA AGRESIÓN IMPERIALISTA Y SIONISTA CONTRA IRÁN

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La Confederación General del Trabajo de Andalucía, Ceuta y Melilla se dirige a la clase trabajadora y al pueblo andaluz para manifestar su más enérgico rechazo a la nueva escalada bélica desatada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán. Nos encontramos ante una situación de extrema gravedad que amenaza con convertir este conflicto en una guerra de dimensiones mundiales, y las bases estadounidenses de Rota y Morón se han convertido en cómplices necesarios de esta agresión ilegal.

No podemos permitir que dos de los responsables de crímenes más grandes de la historia contemporánea pongan al mundo entero en peligro. Donald Trump y Benjamin Netanyahu han demostrado repetidamente su absoluto desprecio por el derecho internacional y por la vida humana. Sus acciones no son propias de estadistas, sino de criminales de guerra que deberían ser llevados ante la justicia internacional por delitos de lesa humanidad y permanecer en prisión el resto de sus días. La comunidad internacional no puede permanecer impasible mientras estos personajes deciden, desde sus despachos, el destino de millones de personas.

La narrativa sobre el programa nuclear iraní se ha convertido en una de las mentiras más repetidas de la política internacional contemporánea. Desde hace treinta años se repite, mes tras mes, que Irán está «a dos semanas» de tener una bomba nuclear, como si tal cosa fuera creíble. Existe una fatwa religiosa emitida por el Ayatolá Khamenei que prohíbe expresamente las investigaciones militares nucleares. La realidad es que está demostrado que Irán no persigue proveerse de armas nucleares. Así lo reconocieron hace algunos años todas las agencias de inteligencia norteamericanas al unísono en un comunicado conjunto inaudito para tratar de parar una agresión como la que hoy ejecutan impunemente Trump y Netanyahu. Pero la verdad nunca ha sido un obstáculo para quienes buscan pretextos para la guerra.

Donald Trump ha traicionado, una vez más, las leyes más básicas de la diplomacia internacional. Ya lo hizo cuando ordenó el asesinato del general Soleimani, el mismo general que acabó con el Estado Islámico en Siria, cuando fue a Irak a facilitar un acuerdo de paz. Lo volvió a hacer en junio pasado cuando atacó a Irán mientras se negociaba una salida pacífica al conflicto. Y lo ha hecho nuevamente la semana pasada, precisamente cuando un acuerdo nuclear era más que plausible. Este patrón de comportamiento revela que Estados Unidos no busca la paz, sino la perpetuación del conflicto como herramienta de dominación geopolítica.

Irán tiene toda la legitimidad para defenderse de la agresión ilegal anglosionista. Si está siendo atacado gracias a las bases que Estados Unidos tiene desplegadas en la región, le asiste todo el derecho a atacarlas como lo está haciendo. De hecho, el Pentágono ha reconocido que no había ninguna amenaza de ataque por parte de Teherán, lo que desmonta completamente la teoría del ataque preventivo, algo, por otra parte, totalmente ilegal en el ordenamiento jurídico internacional. La legítima defensa es un derecho reconocido por la Carta de las Naciones Unidas, y Irán lo está ejerciendo ante una agresión no provocada.

Dan vergüenza las declaraciones de los gobiernos europeos, que se niegan a denunciar los ataques ilegales de Estados Unidos e Israel y, por el contrario, acusan a Irán que sí tiene todo el derecho a defenderse. ¿Ese es el «orden basado en reglas» que dicen añorar? La realidad es que han sido precisamente ellos quienes han dinamitado el orden mundial, el derecho internacional y la propia ONU. Lo han hecho en Gaza, en Venezuela, como ya lo hicieron en Irak, en Yugoslavia y en tantos otros lugares donde el imperialismo ha dejado solo muerte y destrucción a su paso.

El gobierno español no se puede librar de la crítica. No se puede estar en misa y repicando: acusan a Estados Unidos de atacar a Irán y, al mismo tiempo, le niegan a Irán la legitimidad de defenderse atacando a quien los ataca. Esta postura ambivalente no es suficiente, es cómplice. España no puede lavarse las manos mientras su territorio se utiliza para facilitar agresiones que violan el derecho internacional.

Es alucinante que se invoque, cada vez menos, la democracia o los derechos de las mujeres como justificación para estas guerras. Nos preguntamos: ¿cómo se defienden esos derechos? ¿Matando a casi doscientas niñas en un solo ataque? ¿Matando a veinte mujeres atletas de voleibol mientras entrenaban en un pabellón deportivo? Esta curiosa manera de «defender los derechos humanos» a la occidental revela la verdadera naturaleza de estos conflictos: no se trata de libertad ni de justicia, se trata de recursos, de hegemonía y de muerte.

Irán ha demostrado que tiene capacidad y determinación para defenderse. Las bases norteamericanas en la zona, alrededor de una veintena, están arrasadas o dañadas a pesar de los brutales ataques de dos de los ejércitos más poderosos del planeta. Esta resistencia demuestra que la era de la impunidad imperialista ha terminado.

Ante esta situación, desde CGT Andalucía, Ceuta y Melilla demandamos el cese inmediato de hostilidades, la retirada de las tropas de Estados Unidos de la zona, el pago de indemnizaciones al gobierno iraní y a las familias de los fallecidos, y el inicio de un proceso judicial contra Trump y Netanyahu por crímenes de lesa humanidad. La paz no se construye con bombas ni con ocupación militar.

Desgraciadamente, las bases norteamericanas de Rota y de Morón se han convertido en legítimo objetivo militar de Irán, ya que se han usado para facilitar la agresión a su país. Dos buques estadounidenses desplegados en la base naval de Rota participan activamente en la operación para proteger a Israel de los ataques de Irán. El dato es incontestable y comprobable.

Para comenzar, el gobierno español debería prohibir el uso de las bases para una guerra que no cuenta con el aval de la ONU. También debería iniciar el proceso para denunciar el convenio firmado por Franco en los años cincuenta del siglo pasado y retirar la autorización para la presencia norteamericana en suelo andaluz. Desgraciadamente, retirar unos pocos aviones cisterna no arregla el conflicto, es necesario cerrar definitivamente las bases.

Por otro lado, denunciamos también que varios de los buques del escudo antimisiles, que supuestamente deberían estar defendiéndonos en un momento tan grave como este, hayan marchado al Asia Occidental a defender a Israel, como ya han hecho en otras ocasiones, dejándonos totalmente desprotegidas. El escudo antimisiles es un engaño, no sirve para defendernos de nadie, solo para proteger a los asesinos y genocidas de Israel y sus execrables aliados en la región. Mientras nuestros puertos se utilizan para facilitar la muerte, se nos dice que estas bases protegen nuestra seguridad. La realidad demuestra lo contrario.

Por eso hoy más que nunca, desde la Confederación General del Trabajo de Andalucía, Ceuta y Melilla, decimos con toda claridad: OTAN NO, BASES FUERA. La paz no se construye con bombas ni con bases militares extranjeras. La paz se construye con justicia, con soberanía y con el respeto al derecho internacional.

¡Basta de guerras imperialistas! 

¡Solidaridad con el pueblo iraní! 

¡Fuera las bases de Andalucía!

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