Delegados de Prevención y Comités de Seguridad y Salud: prevenir también es defender a la clase trabajadora

Delegados de prevención atendiendo a una persona trabajadora accidentada

Cuando hablamos de prevención de riesgos laborales no hablamos únicamente de cascos, guantes, señalización, reconocimientos médicos o cursos obligatorios.

Hablamos de algo mucho más importante: evitar que las personas trabajadoras sufran accidentes, enfermen o vean deteriorada su salud como consecuencia del trabajo.

La empresa es quien tiene el deber de proteger a las personas trabajadoras frente a los riesgos laborales. Pero la legislación también reconoce a la plantilla el derecho a participar en materia preventiva.

Y ahí aparecen dos figuras fundamentales: los Delegados y Delegadas de Prevención y los Comités de Seguridad y Salud.

¿QUÉ ES UN DELEGADO O DELEGADA DE PREVENCIÓN?

Los Delegados y Delegadas de Prevención son los representantes de las personas trabajadoras con funciones específicas en materia de prevención de riesgos laborales.

Entre sus competencias se encuentran colaborar con la dirección de la empresa para mejorar la acción preventiva, fomentar la cooperación de la plantilla, ser consultados por la empresa sobre determinadas decisiones que puedan afectar a la seguridad y la salud y, especialmente, ejercer una labor de vigilancia y control sobre el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales.

Para realizar correctamente su trabajo cuentan además con diferentes facultades.

Pueden acompañar a técnicos en las evaluaciones preventivas y a la Inspección de Trabajo en determinadas visitas, acceder a la información y documentación necesaria en los términos previstos legalmente, conocer los daños producidos en la salud de las personas trabajadoras y visitar los lugares de trabajo para vigilar y controlar las condiciones existentes.

También pueden formular propuestas para mejorar los niveles de protección.

Es decir: un Delegado de Prevención no está para ocupar una silla. Está para ejercer sus funciones.

¿CUÁNTOS DELEGADOS DE PREVENCIÓN DEBE HABER?

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece, con carácter general, una escala en función del número de personas trabajadoras:

  • De 6 a 30: 1 Delegado de Prevención, siendo el Delegado de Personal.
  • De 31 a 49: 1 Delegado de Prevención, elegido por y entre los Delegados de Personal.
  • De 50 a 100: 2 Delegados de Prevención.
  • De 101 a 500: 3.
  • De 501 a 1.000: 4.
  • De 1.001 a 2.000: 5.
  • De 2.001 a 3.000: 6.
  • De 3.001 a 4.000: 7.
  • Más de 4.000: 8.

Los convenios colectivos pueden establecer otros sistemas de designación, dentro de las posibilidades previstas legalmente.

Y algo fundamental: que una pequeña empresa no disponga de Delegado de Prevención no significa que la empresa deje de tener obligaciones preventivas.

La obligación empresarial de proteger la seguridad y salud de las personas trabajadoras continúa existiendo.

¿QUÉ ES EL COMITÉ DE SEGURIDAD Y SALUD?

Cuando una empresa o centro de trabajo cuenta con 50 o más personas trabajadoras, debe constituirse un Comité de Seguridad y Salud.

Se trata de un órgano paritario y colegiado destinado a la consulta regular y periódica de las actuaciones de la empresa en materia de prevención de riesgos laborales.

¿Y qué significa que sea paritario?

Que está compuesto por los Delegados y Delegadas de Prevención y por el mismo número de representantes de la empresa.

El Comité de Seguridad y Salud debe reunirse al menos una vez cada tres meses y, además, siempre que lo solicite alguna de las representaciones que lo integran.

Pero constituir un Comité y celebrar una reunión cada tres meses no debería convertirse en un simple trámite burocrático.

¿PARA QUÉ DEBE SERVIR UN COMITÉ DE SEGURIDAD Y SALUD?

Para hablar de los problemas reales de los centros de trabajo.

Para analizar las condiciones laborales.

Para participar en la elaboración, puesta en práctica y evaluación de los planes y programas preventivos.

Para conocer y debatir las actuaciones preventivas.

Para estudiar los daños producidos en la salud de las personas trabajadoras.

Para proponer mejoras.

Y, sobre todo, para intentar evitar que los problemas terminen convirtiéndose en accidentes o enfermedades.

Un Comité de Seguridad y Salud que únicamente se reúne para levantar un acta y volver a encontrarse tres meses después está perdiendo buena parte de su sentido.

LA PREVENCIÓN SE HACE TAMBIÉN EN EL CENTRO DE TRABAJO

Una evaluación de riesgos puede estar perfectamente redactada y, sin embargo, no reflejar correctamente lo que sucede cada día.

Por eso resulta imprescindible visitar los puestos y, sobre todo, escuchar a quienes realizan realmente el trabajo.

Temperaturas extremas, humedad, maquinaria, productos químicos, movimientos repetitivos, posturas forzadas, cargas de trabajo, ritmos excesivos, falta de descansos, problemas organizativos, riesgos psicosociales o procedimientos que sobre el papel funcionan perfectamente pero que después nadie aplica.

Quien mejor conoce muchas de estas situaciones es precisamente quien las vive ocho horas al día.

La experiencia de las personas trabajadoras también es una fuente imprescindible de información preventiva.

UN DELEGADO DE PREVENCIÓN TIENE QUE ESTAR DONDE ESTÁN LOS PROBLEMAS

Un Delegado o Delegada de Prevención debería recorrer los puestos de trabajo, hablar con sus compañeros y compañeras, preguntar, observar, formarse y conocer los riesgos existentes.

Debe solicitar información cuando sea necesaria.

Debe realizar propuestas.

Debe comprobar si las medidas acordadas funcionan.

Y cuando detecte deficiencias, debe exigir soluciones.

La prevención no puede realizarse exclusivamente desde un despacho.

SER DELEGADO DE PREVENCIÓN ES ASUMIR UN COMPROMISO CON LA CLASE TRABAJADORA

Ser Delegado o Delegada de Prevención no es tener un título, ocupar una silla en el Comité de Seguridad y Salud o acudir a una reunión cada tres meses.

Su función tiene una finalidad muy concreta: velar por la seguridad y la salud de la clase trabajadora, vigilar las condiciones existentes en los centros de trabajo y actuar ante situaciones que puedan poner en peligro a sus compañeros y compañeras.

Porque cuando hablamos de temperaturas extremas, exposición a sustancias peligrosas, maquinaria, sobrecargas físicas, riesgos psicosociales o cualquier otra situación que pueda perjudicar nuestra salud, no estamos hablando simplemente de documentos o reuniones: estamos hablando de personas.

Y por eso también debemos ser exigentes con nuestra propia representación.

A quien ha sido elegido para representar a la clase trabajadora en materia preventiva y no pregunta, no vigila, no se forma, no aparece por los puestos de trabajo o guarda silencio ante los problemas, hay que señalarlo.

No por una cuestión personal, sino porque la representación sindical y preventiva debe estar al servicio de quienes trabajan.

Debemos exigir a las empresas que cumplan sus obligaciones y, con la misma claridad, exigir una representación preventiva presente, formada y comprometida.

Un cargo sindical no puede convertirse en un título vacío. Y mucho menos cuando hablamos de la salud y la seguridad de nuestros compañeros y compañeras.

NO HAY QUE ESPERAR AL ACCIDENTE

Uno de los mayores errores en prevención es comenzar a preguntarnos qué ha fallado después de que alguien haya sufrido un daño.

La prevención consiste precisamente en hacer lo contrario:

detectar el riesgo antes de que provoque el daño.

Si existe un problema, debe analizarse.

Si existe un riesgo, deben adoptarse medidas.

Si una medida no funciona, debe revisarse.

Y si la empresa incumple sus obligaciones, la representación de las personas trabajadoras debe exigir su cumplimiento utilizando las herramientas sindicales y legales disponibles.

Porque detrás de cada evaluación, cada medición, cada visita a un puesto y cada medida preventiva existe algo muchísimo más importante que cualquier documento:

la salud de las personas trabajadoras.

LA PREVENCIÓN SÍ SALVA VIDAS

Una actuación preventiva realizada a tiempo puede evitar una enfermedad profesional, un accidente grave o incluso salvar una vida.

Porque, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello, la prevención sí salva vidas.

El problema es que cuando funciona apenas hace ruido.

No hay accidente.

No hay ambulancia.

No hay investigación.

No hay noticia.

Simplemente, una persona termina su jornada y vuelve a casa.

Quizás nunca sepamos cuántos accidentes no llegaron a producirse porque alguien detectó un riesgo a tiempo, cuántas enfermedades se evitaron porque se modificaron unas condiciones de trabajo o cuántas personas regresaron a sus casas gracias a una medida preventiva que en aquel momento podía parecer insignificante.

Ese es precisamente uno de los mayores éxitos de la prevención: evitar aquello que, gracias a ella, nunca llega a suceder.

Y aunque ese trabajo apenas resuene en el ambiente laboral, cada riesgo eliminado, cada medida conseguida y cada accidente evitado importa.

La empresa tiene la obligación de proteger.

Los Delegados y Delegadas de Prevención tenemos la responsabilidad de vigilar, participar, proponer y exigir que esa obligación se cumpla.

Y la clase trabajadora tiene derecho a exigir que quienes la representan hagan su trabajo.

🔴⚫ LA PREVENCIÓN NO ES BUROCRACIA.

ES SALUD. ES SEGURIDAD. ES DEFENSA DE LA CLASE TRABAJADORA.

Y AUNQUE NO HAGA RUIDO, LA PREVENCIÓN SALVA VIDAS.


Secretaría de Salud y Medio Ambiente de CGT, Andalucía, Ceuta y Melilla.

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