La plantilla de Airbus ha decidido mantener la movilización porque considera insuficientes las propuestas de la empresa. No es una imposición sindical: son las trabajadoras y trabajadores, reunidos en asamblea, quienes debaten y votan cómo continuar la lucha.
La votación ha hablado con claridad
Las asambleas celebradas el 31 de agosto rechazaron de forma contundente pausar la huelga:
- 81,2 % — No pausar la huelga.
- 16,4 % — Pausar la huelga.
- 2,4 % — Abstención.
Los centros de Albacete y Cádiz decidieron no realizar la votación y adherirse al resultado de la mayoría. En Illescas, la plantilla optó por una pausa temporal. En el resto de centros, la movilización continúa.
Este resultado confirma precisamente lo que algunos pretenden ocultar: Airbus no está «en manos de CGT», ni de UGT ni de ÚTIL. Son las propias plantillas, reunidas en asamblea y mediante votación, las que analizan las propuestas empresariales y deciden colectivamente cómo continuar la movilización.
Una visión clasista del conflicto
Una columna publicada en ABC Sevilla presentó la organización sindical como una amenaza y cuestionó que ingenieros, personal técnico y otros profesionales cualificados participen en una huelga.
Detrás de ese planteamiento aparece un evidente clasismo patronal: como si una titulación, una responsabilidad técnica o una corbata hicieran desaparecer la condición de persona trabajadora.
También se ha pretendido presentar la crítica pública a la dirección como una falta de lealtad. Para cierta cultura patronal, la lealtad parece significar silencio y obediencia. Sin embargo, una empresa sana es aquella en la que la plantilla puede expresarse, organizarse y ejercer su derecho de huelga sin amenazas ni represalias.
Las reivindicaciones siguen abiertas
La plantilla considera que las propuestas de Airbus no responden suficientemente a sus reivindicaciones. Entre ellas se encuentran:
- La recuperación del poder adquisitivo.
- El teletrabajo.
- Las vacaciones.
- Los complementos durante las bajas médicas.
- El control del absentismo.
- La promoción profesional.
- Las garantías laborales.
La negociación atraviesa un momento crítico. Airbus ha comunicado el cierre de la mesa con los sindicatos convocantes, mientras la plantilla mantiene la movilización y exige una respuesta suficiente a sus reivindicaciones.
Los derechos laborales no son privilegios. Quienes diseñan, programan, administran, montan o mantienen los aviones también forman parte de la clase trabajadora.
✊ ¡ESTO NO SE PARA!


